Alfombra roja y figuritas caras: el «circo mundialista» que pagamos todos

Es fascinante ver cómo la política misionera vive en una realidad paralela. Mientras el ciudadano de a pie hace malabares para pagar la boleta de luz y los hospitales públicos estiran los presupuestos como pueden, el sector de Encuentro Misionero —comandado por el vicegobernador Lucas Romero Spinelli y el operador Quico Llera— ya descubrió dónde está la «verdadera urgencia» del pueblo: armar un Fan Fest con alfombra roja incluida. El próximo sábado 6 de junio, el Skate Park de Posadas se va a convertir en el epicentro del derroche con la «Peña Mundialista» y los «Loop Awards», todo bancado por el canal oficialista Loop Stream.

El texto te lo quiere camuflar con el cotillón de la «pasión futbolera», la previa del Mundial 2026 y el apoyo a los emprendedores. Suena hermoso, apto para toda la familia. Pero si bajamos a la realidad y dejamos de mirar la pantalla, la jugada es de un cinismo galopante. ¿De verdad nos van a armar un sector para ir a «intercambiar figuritas» del álbum oficial y comprar merchandising con fondos públicos? En una provincia donde miles de familias no cubren la canasta básica, gastar recursos del Estado en montar un show de entretenimiento VIP para una tribuna digital es, como mínimo, una falta de respeto.

Lo más insólito de la puesta en escena son los «Loop Awards». Van a meter una alfombra roja en la Costanera para premiar a creadores de contenido en diez categorías, entre ellas, «Política» y «Programas de Streaming». Traducido al criollo: armaron un canal con la plata de los contribuyentes, ponen a su propia militancia digital a hablar bien de la gestión, y ahora organizan una fiesta de gala para entregarse premios entre ellos mismos. Es el ego político financiado con la billetera ajena en su máxima expresión.

Nadie dice que el streaming o el fútbol estén mal. El problema es quién paga la fiesta. En el mundo real, si un canal de streaming quiere hacer una entrega de premios y un festival gastronómico, busca marcas privadas, vende publicidad y arriesga su propio capital. Acá no; acá se usa la estructura del Estado para inflar un proyecto político personal de cara al 2027.

Menos alfombra roja virtual y más los pies sobre el barro, muchachos. Está genial que festejen el Mundial, pero que la campaña encubierta y el wifi de los influencers no lo sigan pagando los trabajadores misioneros. La realidad económica no está para andar costeando el cotillón de la rosca joven.

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